Miembros de una orden de ángeles creada por Dios (Ahura Mazdā) para ayudarle a mantener el flujo del orden mundial y sofocar las fuerzas de Ahriman y sus demonios.
Al principio, los judíos, nunca creyeron en ángeles ni demonios en ninguna forma.
Lo que sí que eran, era politeístas. Había un panteón de dioses, siendo yahvé el principal. Y éste tenía, además de diosa esposa, dioses menores y dioses emisarios.
Y de este politeísmo quedaron registros en los libros sagrados judíos.
El asunto se complicó tras el retorno de babilonia: el nuevo reino optó por el judaísmo monoteísta estricto del segundo templo. Dado que ahora sólo tenía que existir un dios único, todos los dioses menores y emisarios ya no podían existir.
¿Qué hacer con los textos politeístas sagrados antiguos judíos? Pues reescribirlos y corregirlos. Una de las soluciones fue usar la angeología babilónica para renombrar a los dioses menores y dioses emisarios de Yahvé como "ángeles de dios".
Al traer los ángeles también trajeron a los demonios: la creencia en un ejército organizado de seres malévolos que causan enfermedades, posesiones y extravío moral, donde fueron reinterpretados como "ángeles caídos". Y ya de paso se liberaba un poco a Yahvé de la generación de los males.
Los ángeles existen. Son espíritus puero que fueron creados por Dios al mismo tiempo que el mundo visible. viven el cielo, un estado de comunión directa con dios. Su función es colaborar con los designios de dios y operar, con sus poderes como espíritus, de mensajeros y protectores en el plano terrenal de los seres humanos..
Satán y el resto de demonios son ángeles creados buenos por Dios y que eligieron libremente rechazarlo, convirtiéndose en malvados. Viven el infierno, un estado de autoexclusión definitiva. Su función es, operando con sus poderes como espíritus, intentar tentarnos mediante la mentira para que nos apartemos del amor de Dios ,
>Textos del núcleo mesopotámico (Sumeria, Acadia y Babilonia).
En las tablillas sumerias y acadias (a partir de 2300 a.C.) el sukkal es un dios menor cuya única función es servir de emisario, intercesor y ejecutor de las órdenes de una deidad superior.
En textos sumerios (desde 2500 a.C.) Lama era una deidad femenina menor personal. El acadio sedu un espíritu tutelar personal, un principio de fuerza vital, fortuna o protección individual que acompañaba a una persona o a un lugar.
Siglos después (siglos IX a VII a.C.), derivó en los Lamassu eran o Shedu, eran genios tutelares alados con cuerpo de toro o león y rostro humano que custodiaban el trono del rey o las puertas de los templos y palacios para repeler el mal.
Series de tablillas sumero-acadias (desde el 2000 a.C.), están dedicadas enteramente a exorcismos con conjuros mágicos en sumerio y acadio antiguo diseñadas para expulsar a los espíritus malignos. Destaca, mucho más tarde, el Utukkū Lemnūtu (c. 900–612 a.C.) donde se cataloga y describe minuciosamente a los demonios, engendrados por el dios del cielo An/Anu. Seres que se dedican a deambular por lugares desolados o ruinas para causar enfermedades físicas y perturbaciones psíquicas a los seres humanos.
>Textos del núcleo zoroastrista persa.
Las composición oral de las partes más antiguas de los textos del Avesta como o los Gathas o himnos datan de (1500-1000 a.C.), muestran un dios supremo Ahura Mazda con 6 emanaciones espirituales, los Amesha Spentas (Inmortales Santos), dedicadas a guiar a la humanidad, personificar virtudes divinas (como la Verdad o el Buen Pensamiento) y gobernar parcelas de la creación. Los Yazatas son seres celestiales menores que asisten al Dios del Bien. Por otra parte Angra Mainyu (el principio del Mal), lidera a los Daevas, espíritus de la mentira y la destrucción, con una estructura de un ejército.
>Textos del núcleo cananeo. En los textos mitológicos de Ugarit como El Ciclo de Baal, La Épica de Keret, El Poema de Aqhat etc. (1250 a.C) se describe la corte celestial del panteón semítico occidental cananeo: El dios supremo "El" y su consorte Asera, presiden la Asamblea de los Dioses o Hijos de El: Los dioses activos o de la naturaleza: Baal, Anat, Mot, Yam. Los artesanos y ayudantes divinos: Dioses menores con funciones técnicas. Los mensajeros (Mal’akum): El escalafón más bajo, encargados de llevar decretos. En el ámbito de la religión popular cananea y fenicia (reflejada en amuletos e inscripciones), perviven genios o deidades menores encargadas de la protección contra demonios de la enfermedad o el caos, como los Kerubim (Querubines), esfinges aladas o leones con cabeza humana.
>Textos preexílicos judíos: En los estratos más antiguos de Génesis, Salmo y Job, todavía quedan rastros de una corte monárquica de dioses menores y sirvientes de Yahvé (que copia la cananea), como "el Satán" es "el fiscal" o "el acusador". El Mal'akh es una manifestación visible del propio Dios para comunicarse con los hombres. En Éxodo se manifiesta físicamente (relato de Agar, la zarza ardiente etc.). Yahvé también emana formas, fuerzas, agentes ejecutores para acciones de destrucción: el espíritu maligno en Samuel, el ángel Destructor o Mashjit...etc.
>Textos post-exílicos judíos: Al evolucionar a monoteísmo estricto tras el exilio de Babilonia, todas estas referencias pasaron a ser reescritas a "ángeles". En los textos de la época persa, como el libro de Zacarías (c. 520 a.C.), ya vemos un uso masivo de los ángeles como intérpretes de visiones (mal'akh ha-dover bi, "el ángel que hablaba conmigo").
En Tobías (c. 200 a.C.) aparece el arcángel Rafael con funciones de sanación y guía, y el demonio Asmodeo.
En Daniel (167-164 a.C, período helenístico, crisis macabea) , la angelología judía adquiere por primera vez nombres propios, rangos y funciones de protección nacional.
En 1 Enoc / Libro de los Vigilantes, (c. siglos III-II a.C.) Yahvé reina en un trono celestial inalcanzable, separado de la tierra, mientras el cosmos es administrado o corrompido por seres intermedios Vigilantes.
La demonología judía se desarrolla contemporánea a Daniel pero fuera de la biblia, en la literatura apócrifa o pseudepígrafa. Específicamente en el Libro de Enoc (1 Enoc), desde el siglo III a.C. (período helenístico temprano). Ahí se citan y Fueron reinterpretados como "ángeles caídos" o "demonios" por la literatura apócrifa judía posterior.
Por otra parte, las traducciones posteriores (como la Septuaginta en griego o la Vulgata en latín) tradujeron como "demonios" la palabra Shedim (los antiguos genios o toros alados protectores de los palacios).
Tenemos referencias a un líder de los demonios como Azazel, en la sección más antigua del Libro de Enoc, El Libro de los Vigilantes, (300–200 a.C.); Lo llaman Mastema en el Libro de los Jubileos (160 y el 150 a.C.); y Belial en los Manuscritos del Mar Muerto (Qumrán, del siglo I a.C.).
Finalmente Satanás / El Diablo se consolidará definitivamente como nombre propio del antagonista divino principal a finales del siglo I a.C. y durante el siglo I d.C., fusión que se observa ya estructurada en el Libro de la Sabiduría (c. 50 a.C. - 30 d.C.) y en el Nuevo Testamento. En Sabiduría 2:24 se identifica explícitamente a la serpiente del Génesis con el Diablo.
Siguiendo el consenso científico, no existen seres divinos ni mágicos, ni buenos ni malos, por tanto no podemos discutir seriamente las propiedades de algo que no existe.
Basándonos en los textos históricos podemos rastrear del origen conocido y evolución del concepto de estos seres semi-divinos en cada época y sus causas.
Muchísimo antes del judaísmo, y por supuesto del cristianismo, tenemos por primera vez pruebas escritas de que al menos ya los mesopotámicos (desde 2600–2500 a.C.) inventaron y creían en los conceptos que hoy asociamos con la angelología y la demonología (seres intermediarios invisibles, mensajeros divinos, espíritus guardianes y entidades malignas abstractas o personificadas), Los persas (1500-1000 a.C.) desarrollaron esta tradición. Evidentemente estos conceptos se pudieron desarrollar en épocas prehistóricas, pero no tenemos pruebas seguras para afirmarlo.
Curiosamente, la religión judía y mucho antes su base, la cananea, NO tenían ángeles ni demonios en ninguna forma. Recordemos que en origen creían en un panteón politeísta, que evolucionó a henoteísta, con un dios principal, su pareja y una cohorte de dioses menores, que se comunicacaban mediante unas manifestaciones especiales de ellos mismos llamadas Malak. En este antiguo judaísmo todo el bien y todo el mal procedían directamente de la misma y única fuente: Yahvé. Los seres que ejecutaban el daño eran sirvientes de su propia corte.
Con el paso al monoteísmo más estricto, con el retorno de las élites judías a Judea tras el exilio de la conquista de Babilonia (539 a.C.), se produjo la asimilación literaria y teológica de la angeología y demonología persa en la la literatura judía. Este judaísmo las utilizó para renombrar como "ángeles" a todos los deidades menores y que formaban parte de la asamblea de la corte celestial y sus formas de emananaciones mensajeras del propio dios "malak". El contacto con el zoroastrismo persa introdujo el dualismo cósmico que el judaísmo necesitaba para justificar el problema del mal sin culpar a Yahvé.
Durante el período helenístico y la crisis macabea, el judaísmo asignó nombres individuales a los ángeles y los concibió como patrones cósmicos de las naciones de la Tierra. Los Amesha Spenta (los seis "inmortales benéficos" del zoroastrismo) y los Yazatas (seres celestiales menores) sirvieron de molde directo para las siete jerarquías angélicas que luego estallarán en la literatura intertestamentaria, dando paso a una burocracia celestial angelical altamente jerarquizada.
En esta época también se organizó demonología como sistema, es decir, la creencia en un ejército organizado de seres malévolos que causan enfermedades, posesiones y extravío moral, donde fueron reinterpretados como "ángeles caídos".
Concretamente, la figura de un lider o jerarca demoníaco supremo (antagonista absoluto de Dios) surge en los textos apócrifos y pseudepígrafos judíos del periodo helenístico (Azazel, Mastema, Belial...) y finalmente Satán. En el ámbito cristiano primitivo (Apocalipsis 12:7-9), culmina el proceso: el Dragón, la serpiente antigua, el Diablo y Satán se identifican definitivamente como una sola y misma entidad que lucha en el cielo contra Miguel y sus ángeles.