Corriente cristiana que considera que Dios consiste en dos personas o dos aspectos: Dios y Jesús. Es una solución teológica monoteísta al problema de la divinización de Jesús.
Al principio, los primeros seguidores de jesús sencillamente pensaban, que sólo existía un dios en el universo: su dios nacional yahvé. Para el judaísmo el mesías esperado no era concebido como un ser divino, sino como una figura estrictamente humana.
Incluso los seguidores de jesús que fueron más allá del mesianismo, al anunciar la resurrección, lo concibieron como hijo adoptado de dios. Naturaleza divina obtenida a partir de ser humano.
el asunto se complicó cuando se convirtió a Jesús en un dios propiamente. Esto es sencillamente una violación del primer mandamiento judío: Sólo existe un dios.
Ahora teníamos 2 dioses y eso no podía ser. De hecho, luego incluso se añadió un tercer dios: el espíritu santo.
Para salir de este atolladero hubo que echar mano de gran creatividad teológica: se llegó a la poco lógica solución de que el padre que era a la vez es su propio hijo y ambos a la vez, idénticos a su propia fuerza divina. todo muy raro.
Hay un único Dios que son 3 personas a la vez: Dios padre, Jesús hijo del Padre en forma humana y el Espíritu Santo, enviado a la Iglesia el día de pentecostés.
El Bi-teísmo, el "Segundo Dios" de los apologistas (s.II Y s.III).
>En Diálogo con Trifón (155-160 d.C.) Justino Mártir explica que el Padre, necesita de un segundo Dios (el Logos/Jesús) para manifestarse en la Tierra y crear el mundo material.
>En Contra Celsum 248 d.C. y Comentario al Evangelio de Juan (226-229 d.C). Orígenes de Alejandría afirma en esta línea que Jesús tiene una divinidad derivada, emanada de la fuente original y que actúa como intermediario entre el Dios Absoluto y la realidad material.
>Arrianismo (s.IV d.C). Arrio, en Carta a Eusebio de Nicomedia (c. 318 d.C.) , Carta a Alejandro de Alejandría (ca. 320 d.C.) y en Fragmentos de la Thalía (El Banquete, ca. 320-323 d.C.) presenta a Jesús como la criatura más excelsa, perfecta y el agente mediante el cual se creó el universo. Pero deduce lógicamente que si es un ser creado por el Padre, entonces "hubo un tiempo en que el Hijo no existía" y no puede ser Dios mismo.
Binitarismo. (s.IV d.C)
>Tertuliano, en Adversus Praxean (213 d.C.) tiene un esquema de funcionamiento de matriz binitaria y subordinacionista. Estos autores consideraban indispensable que entre el Dios Supremo (Inengendrado e Inmutable) y el mundo físico existiera un mediador racional subordinado (Logos), un "segundo Dios". Le atribuye a Jesús la propiedad de ser una "persona" (máscara, rol o subsistencia jurídica) distinta dentro de una misma sustancia (substantia) divina compartida, aunque aclara que el Hijo posee solo una porción de ella. El Hijo deriva del Padre y no es coeternos en sentido estricto, sino emanado para la creación. Es cierto que formaliza un marco explícitamente trinitario, añadiendo la persona del Espíritu Santo también subordinado.
>Alejandro de Alejandría en su Carta Encíclica (324 d.C.) plantea la coeternidad y Atanasio de Alejandría en sus Discursos contra los arrianos (339 y 343 d.C.) y Sobre la Encarnación del Verbo (318-323 d.C.) ya apunta a que Jesús es Dios mismo.
El Concilio de Nicea I (325 d.C.) fue convocado por el emperador Constantino I para resolver la crisis arriana. No nos ha llegado un acta detallada, pero sí tres documentos fundamentales (325 d.C.): el Símbolo de fe (el Credo original) , los 20 Cánones disciplinares y la Carta sinodal a la Iglesia de Alejandría. Aquí se formuló que «nunca hubo un tiempo en que el Hijo no existiese», estableciendo que el Hijo es de la misma naturaleza o sustancia que el Padre.
Neumatómacos
Los "macedonios", liderados por Maratonio de Nicomedia (c. 355–375 d.C.) y Los «Tropicistas» de Egipto (c. 358–360 d.C.), se oponían a la concepción del Espíritu Santo como persona divina, considerándolo un «sirviente», «ministro» o ángel creado y subordinada al Padre y al Hijo. Esta corriente mantuvo una gran influencia en la diócesis de Constantinopla hacia el año 380 d.C. No se han conservado sus textos y sólo se pueden revisar sus argumentos a través de las obras que los intentaron refutar.
Trinitarismo (s.IV d.C).
Unos años después, el Concilio de Constantinopla I (Año 381 d.C.) fue Convocado por el emperador Teodosio I.
Fue tl triunfo teológico de 3 grandes autores: Basilio de Cesarea (De Spiritu Sancto, c. 375 d.C.), Gregorio de Nacianzo (Discursos Teológicos / Orationes 27–31) y Gregorio de Nisa (Ad Ablabium: Que no hay tres dioses).Formularon la regla de que Dios es «Una Ousía en tres Hypostaseis». No se han conservado las actas oficiales de las sesiones, pero sí otros fundamentales, de ese año: El Símbolo Niceno-Constantinopolitano (El Credo de 381) y Los Cánones Disciplinares de Constantinopla I, En este concilio se definió la divinidad del Espíritu Santo, resolviendo las disputas con los "pneumatómacos" (quienes negaban su divinidad). Lo hizo como "procedente del padre". Se dió origen al Credo Niceno-Constantinopolitano, que define oficialmente a Dios como una sola sustancia (ousia) en tres personas (hypostasis).
El consenso científico niega la existencia de dioses o otros seres mágicos. En este sentido no podemos considerar el problema de la naturaleza divina de Jesús como un verdadero problema real. Sólo podemos tratarlo como un problema intelectual sobre conceptos inventados:
En los judeocristianos el mesías hombre adquiere cualidades divinas, por adopción o exaltación. En la corriente paulina Jesús acaba siendo considerado como un dios hijo, surgido, emanado o creado de Yahvé, que ya existía por encima del mundo. Y fue encarnado en la tierra momentáneamente en esa época como aviso del fin de los tiempos. Esta línea siguió con los apologistas (s.II Y s.III) y el arrianismo.
Sin embargo, la adoración de un Jesús como un dios, genera un problema técnico de politeísmo que contradecía la esencia del monoteísmo estricto judío del que provenía el cristianismo. Hubo que solucionar este problema intelectual con "creatividad" teológica, insipirada en soluciones griegas anteriores y se tardó 400 años en solucionarlo, eliminando distintas soluciones, como la Arriana.
Los atanasios, el nicenismo, presentaron la idea de que Jesús y Dios son dos variantes de lo lo mismo (binitarismo).
Aclarado esto surgió un nuevo debate: los «combatientes contra el Espíritu» que consideraban al Espíritu como una criatura o una fuerza subordinada. El Espíritu santo provenía de un antiguo concepto del A.T., vigente en los evangelios sinópticos y Pablo, la rūaḥ, una fuerza dinámica de dios que actúa en los individuos. Finalmente se personificó claramente en el evangellio de Juan.
En el Primer Concilio de Constantinopla (381 d.C.) se añadió oficialmente el Espíritu Santo finalmente como un tercer dios que también había que insertar en el único dios. Esto forma el credo Niceno-Constantinopolitano. (trinitarismo)
Antecedentes: Con todo, este complejo concepto no surgió de la nada: los Padres de la Iglesia utilizaron un aparataje conceptual, lingüístico y metafísico que ya llevaba siglos desarrollándose en la filosofía helenística y en las corrientes místicas griegas:
>Estoicismo (siglos III a.C. – II d.C.) y su sustancia divina única y sus distintas manifestaciones terrenales,
>Filón de Alejandría (ca. 20 a.C. – 50 d.C.) , judío y el Dios Absoluto con sus dos potencias y el Logos.
>El Neoplatonismo de Plotino (204–270 d.C.) : El universo divino en tres realidades o principios espirituales inteligibles (Hipóstasis primargiales).
>También la idea de actor con sus prósopon (máscaras) y jurídicamente, un mismo individuo que podía ser varias personas jurídicas al tiempo (padre, magistrado y ciudadano).