Ser nacido de la unión entre un dios y un mortal, o bien mortal elevado a un estatus divino intermedio o heroico.
Secta religiosa judía herética, surgida en la Judea romana durante el siglo I d. C., que creía que Jesús era el Mesías judío profetizado y fue resucitado y divinizado. Mantuvo las condiciones de cumplimiento de la ley judía para su movimiento. Posteriormente considerados secta cristiana herética por los cristianos.
Secta religiosa judía herética, surgida en Antioquía y liderada por Pablo de Tarso, durante el siglo I d. C., que creía que Jesús era el hijo divino de Dios que se encarnó en la Tierra como Mesías. Relajó las condiciones de cumplimiento de la ley judía a los gentiles para adscribirse al nuevo movimiento. Posteriormente triunfó como la religión cristiana.
Al principio, los seguidores de jesús le declararon mesías de israel, un ser humano especial.
ante su inesperada ejecución acabaron por reinterpretar su muerte como un sacrificio voluntario y 1ª resurrección que anunciaba de forma inminente la venida del reino de dios a la tierra y el fin de los tiempos. Con esta resurrección algunos le adscribieron una divinización como hijo adoptivo de dios.
Estos primeros seguidores israelitas, incluidos pedro y santiago hermano de jesús, siguieron tan judíos como lo fue su maestro. todo su esfuerzo fue para reformar el judaísmo e israel: la venida era para derrocar a los imperios paganos e instaurar el reino de israel en la tierra.
El asunto cambió cuando intervinieron los judíos de fuera de israel (antioquía, éfeso, alejandría, roma), que venían de una tradición con influencia grecorromana mucho más abierta al mundo y menos dependiente de jerusalén.
En la corriente paulina se acabó por adscribir cualidades divinas más completas a este jesús-cristo universal resucitado, como hijo divino de dios, que se había encarnado en la Tierra para cumplir su misión como mesías universal.
Ante la inminencia del final de los tiempos, abrieron y facilitaron la entrada al movimiento a todos los gentiles del imperio. Ya no hacía falta ser ni practicar el judaísmo, sino sencillamente tener fe en jesús-cristo.
Evidentementte, fue esta corriente la que acabó extendiéndose por el imperio. Sobre todo tras la destrucción y diáspora definitiva del reino de israel y sus gentes por los romanos, pocos años después de la ejecución de jesús.
desde el día de Pentecostés una única Iglesia, en una revelación progresiva y unánime, se abrió a todas las naciones, todos los hijos de Dios en un solo "Pueblo de Dios".
el cristianismo es la plenitud del judaísmo con La entrada de los gentiles. Pedro y Pablo representan dos carismas legítimos y complementarios de una misma y única fe apostólica.
No hay más que una doctrina cristiana, inspirada por el Espíritu Santo, desde siempre.
Documentos de la corriente judeocristiana. Existen trazas de la corriente judeocristiana en los mismos evangelios, sobre todo en la deducida Fuente Q (40-60 d.C) y en el estrato de base del Evangelio de Mateo (80-90 d.C).
Más clara es la Epístola de Santiago (80-110 d.C) y la Epístola de Judas (90 - 100 d.C.).
Además , textos apócrifos posteriores fragmentarios reflejan la evolución escrita de las comunidades judeocristianas: El Evangelio de los Hebreos (c. 100 – 150 d.C.), "de los Ebionitas" (c. 120 – 160 d.C.) y "de los Nazarenos" (c. 140 – 180 d.C) . EN los dichos independientes, (c. 50-110 d.C.) del Evangelio de Tomás.
También en textos no cristianos: de Flavio Josefo (c 93 d.C). y Suetonio (c. 121 d.C.) y las recopilaciones de la tradición oral judía.
Finalmente estratos judeocristianos (ebionitas) del siglo II en las Homilías y Reconocimientos Clementinos (s.III y IV).
Documentos de la corriente paulinocristiana. En tanto corriente ganadora, la mayoría del N.T comparte la corriente paulina. Se trata de Las Cartas de Pablo de Tarso (50 - 60 d.C.) y las Cartas "paulinas" y otros escritos de sus seguidores. Los evangelios (sobre todo "Marcos" (68-75 d.C.), "Lucas" (80-90 d.C) y el posterior de "Juan" (90-100 d.C). Hechos de los Apóstoles del autor seguidor de Lucas (80-110 d.C). También las "Epístolas de Pedro" (80-130 d.C) y los escritos de la corriente joánica como Apocalipsis (95 - 96 d.C.) y las Epístolas de Juan (95-110 d.C) .La Epístola a los Hebreos (c. 70-90 d.C.).
También textos fuera del N.T como Epístola de Bernabé (c. 70-130 d.C.). El Pastor de Hermas (c. 100-140 d.C.).
También hay documentos no canónicos que hablan de esta corriente: Patrísticos como la Primera Epístola de Clemente (c. 96 d.C.) y las Cartas de Ignacio de Antioquía (c. 110 d.C.). Apócrifos paulinos como los Hechos de Pablo y Tecla (c. 160 d.C.) , La Epístola de los Corintios a Pablo y la Tercera Epístola a los Corintios (Siglo II) , y la Correspondencia apócrifa entre Pablo y Séneca (Siglo IV). Textos refutadores de Marción de Sinope (c. 144 d.C.).
Los textos (indirectos) que hablan del Concilio de Jerusalén (c. 50 d.C) son paulinos: Carta a los Gálatas y Hechos de los Apóstoles.
Otras corrientes cristianas surgieron en el s.II,
>Gnosticismo Cristiano (c. 120 - 160 d.C.) Una constelación de escuelas (basilidianos, valentinianos, setianos) Se expandieron en Egipto y Siria. Tiene textos como el Evangelio de Verdad (atribuido a Valentín o su escuela, c. 140-180 d.C.), el Apócrifo de Juan (setiano, c. 120-150 d.C.) y el Evangelio de Felipe
>Marcionismo (Iglesias de Marción) c. 144 d.C. El Evangelio de Marción y sus Antítesis (c. 144 d.C.), se puede reconstruir a partir de refutaciones.
>Montanismo (La Nueva Profecía) c. 156 - 170 d.C. (Región de Frigia, Asia Menor), con sus Oráculos Montanistas
Los seguidores directos de Jesús le consideraban un ser humano: primero maestro y luego Mesías de Israel en vida. Su ejecución fue un duro golpe. Tras un tiempo acabaron volviendo su muerte coherente al interpretarla como su sacrificio voluntario y añadiéndole su resurrección, con adquisición de cualidades divinas. Esta maniobra era típica en la época, tanto grecorromana como egipcios divinizaban a héroes, y gobernantes. Además, predicaron su resurrección como la 1ª señal del inminente y supuesto final de los tiempos apocalíptico, siempre con Israel como pueblo central y elegido, predicada por el mismo Jesús en vida.
La corriente judeocristiana originada entre 30 - 70 d.C. estuvo integrada por los seguidores originales de Jesús en Palestina (Santiago hermano de Jesús, Pedro y Juan) y su localización Jerusalén y Palestina. Eran judíos que creían haber encontrado en Jesús al Mesías de Israel, y pretendían reformar el judaísmo para un inminente final en el marco religioso judío. Sostenían que la observancia correcta de la Torá seguía siendo obligatoria para cualquier pagano que quisiera sumarse al movimiento. Para ser seguidor del Mesías judío era imprescindible incorporarse al pueblo del pacto mediante la circuncisión (en el caso de los varones) y el cumplimiento de la Torá (leyes de pureza, kashrut, observancia del Shabbat). Para ellos inicialmente Jesús era sencillamente el Mesías judío, un rey político, un sacerdote o líder escatológico, pero siempre plenamente humano.
Encajan su trágica muerte como mártir rechazado, explicando que Dios la rectifica con su resurrección para un regreso inminente sobre las nubes del cielo (asimilado a la figura del Hijo del Hombre del libro de Daniel) para ejecutar el juicio divino, derrocar materialmente a los imperios paganos y asumir el gobierno político del Reino restaurado en la Tierra.
Al proclamar la resurrección pasaron a considerarle un ser humano especial exaltado o adoptado por Dios y le otorgaron participación en la naturaleza divina.. Para ello se pudieron basar en la corriente judía que aceptaba la existencia de una figura divina secundaria al lado de Yahvé (el "Hijo del Hombre", el "Ángel del Señor" o la "Sabiduría" hypostasiada)
Tras la crisis bélica y la dispersión judía por Roma este movimiento sufrió una larga agonía en la diáspora, con ebionistas y nazarenos, hasta su extinción en el s.V d.C).
La corriente judeohelenocristiana (paulinocristiana) originada entre 40-60 d.C) de la diáspora judía grecorromana, que tuvo su centro geográfico en varias ciudades del Imperio Romano (Antioquía, Éfeso, Corinto, Roma...).
Pablo de Tarso, judío, partió de creencia en Jesús hijo de Dios, divino y encarnado, con una misión cósmica previa que acaba en su sacrificio y resurrección. Su muerte fue considerada un sacrificio voluntario expiatorio: absorbe él la maldición que la Ley imponía a los pecadores, anulando su vigencia. La resurrección de Jesús es el inicio cronológico de la inminente resurrección general de los muertos y del fin del mundo. Vivió así bajo la apremiante convicción de que el fin del mundo era inminente con la segunda venida de Jesús. Sus escritos son respuestas urgentes a problemas específicos y crisis locales de comunidades concretas. Abierto a la salvación de los gentiles greco-romanos, propuso como forma de integrar rápida a los no judíos en el pacto de Israel a través sólo de la fe en la resurrección de Cristo, liberando a los paganos de cumplir la Torá.
Cristiansimo romano: La corriente paulina, abierta y alejada de la destrucción de Jesuralén en el 70 d.C, triunfó adecuándose al gusto romano, en el Imperio: Se despolitizó, alejando cualquier rastro subersivo anti-imperial. Pospuso, ante la terca realidad, el final de los tiempos inminente, pasando a ofrecer en un premio ultraterreno tras el deceso personal. Las comunidades se estructuraron con una jerarquía clerical c. 90–150 d.C. e introdujeron la mayoría de los rituales: que la constituyeron como religión, además del bautismo y la eucaristía: la reunión dominical desde c. 50–150 d.C. , la penitencia, desde c. 250–251 d.C , la confirmación desde c. 200–250 d.C. , matrimonio Siglos IV al V d.C , confesión siglos VI y VIII ....