Antigua deidad cananea, originaria de tribus de sur de la actual Jordania, que se convirtió en el dios nacional de los reinos de Israel-Samaria y Judá durante la Edad del Hierro.
Al principio los israelitas de Canaán eran politeístas y adoraban al dios Yahvé en el puesto supremo de de su panteón. Era un dios con forma y pasiones humanas que, emparejado con la diosa Aserá, comandaba una cohorte de dioses y que se mostraba continuamente en la Tierra en varias manifestaciones o formas.
Todo relativamente similar a cualquier otra religión antigua.
El asunto cambió tras la caída del imperio asirio. En Israel, bajo el rey Josías, se pasó a pedir culto exclusivo a su dios nacional, y la prohibición estricta de dar culto a los otros dioses existentes (el famoso dios celoso ante el culto a cualquier otro dios extranjero). Y todo centralizado en el templo de la capital, jerusalén. Esto fue parte de un proyecto religioso y político de unificación nacional y expansión territorial tras la decadencia de Asiria. Todo esto vino convenientemente reflejado en unos importantes libros encontrados "casualmente" por el sacerdote supremo durante unas obras en el Templo de Jerusalén, presentados como dictados por Yahvé y puestos por escrito por el legendario Moisés.
Posteriormente, en el exilio a Babilonia de las élites del reino Del sur (Judá) (597-538 a.C.) el judaísmo, privado del templo central, se reconfiguró como una religión centrada en los escritos y los rituales. A su regreso, en una nueva reacción "nacionalista", declararon a su dios nacional como, ahora sí, el único dios del mundo y volvieron a centralizar su culto en el segundo templo.
Dios (Yahvé) existe y es único. es el creador de todo lo que existe . las caracteristicas antropomorfas del génesis son sólo una alegoría de y para mentalidades de esa época.
En un mundo politeísta, Yahvé eligió a un único pueblo pequeño y sin poder político, Israel, para educarlo gradualmente en el monoteísmo. Dios intervino en la historia para liberarlo.
En el antiguo Testamento se describen castigos o actos crueles por parte de Dios por su "celo". Esto no fue tal, es sólo fruto de la interpretación del antiguo pueblo judío.
a) Textos politeístas judíos.
En las capas más antiguas de los textos bíblicos del Antiguo Testamento preexílico se conservan líneas que asumen como cierto un politeísmo israelita original basado en el cananeo. Son fragmentos donde los editores posteriores no lograron borrar del todo este politeísmo subyacente:
>Sobre el origen de Yahvé, en Jueces 5,4 (ss. XII – X a.C). o Habacuc 3,3 (finales del s. VII a. C. ) se indica que Yahvé no era originario de Canaán, sino de las regiones sureñas de Seir/Edóm/Temán. Esto es coincidente con las menciones egipcias del siglo XIV-XIII a.C. a los "Shasu de Yhw".
>Los poemas politeístas antiguos (siglos XI-X a.C) incrustados en libros posteriores: El Canto de Débora, El Canto del Mar. La Bendición de Jacob. El Salmo 29 es con toda probabilidad un himno cananeo baálico adaptado directamente a Yahvé.
>La Fuente Yahvista (J), (s. X–IX a. C, Judá) , y la Fuente Elohista (E), s. (IX–VIII a. C., Israel). son componentes de la tradición narrativo-patriarcal del Pentateuco, reflejan un estadio henoteísta en el se aprecian vestigios del panteón politeísta cananeo asumido por los judíos.
>Deuteronomio 32:8-9 (Canto de Moisés - Estrato arcaico, s. X – IX a.C., preservado en Manuscritos del Mar Muerto y Septuaginta)
>Salmo 82:1
>Además de textos, también hay unas inscripciones arqueológicas de Kuntillet ‘Adjrud y El-Qom (ss. IX–VIII a.C.) donde se lee: Yo os bendigo por Yahvé de Samaria y por su Aserá" y "Yahvé de Temán y su Aserá".
b) Primeros textos henoteístas
Afirmación de que Israel debe adorar exclusivamente a Yahveh por alianza, sin negar la existencia ontológica real de los dioses de los pueblos vecinos
>El núcleo Proto-Deuteronómico (D), es el código legal supuestamente "hallado" en el Templo en el año 621 a.C. durante la reforma del rey Josías. Este compendio reinterpretó, reescribió y seleccionó a las tradiciones orales, códigos legales locales y textos de la tradición del Reino del Norte previos, , bajo una nueva y original ideología teológico-política: pasa a ser monólatra (henoteísta) nacional. Sin negar la existencia de otros dioses; exige que Israel adore únicamente a Yaveh y centralice el culto en Jerusalén para erradicar el culto a otras deidades locales.
>Jueces 11:24, Discurso de Jefté, s. VII a.C.
>Éxodo 20:2-5 (Decálogo - Estrato D/Redacción exílica, s. VII – VI a.C.)
>Núcleos Proféticos preexílicos: Amós, Oseas, Proto-Isaías (cap. 1–39) y Miqueas (s. VIII a.C.) con la crítica constante de los profetas contra el culto a Baal y Aserá.
c) Textos monoteístas estrictos.
Textos (o reescrituras) durante o inmediatamente después del exilio en Babilonia (586–538 a.C.). donde se proclama, por primera vez, un monoteísmo absoluto.
Deutero-Isaías / Segundo Isaías (Isaías 40–55) (s. VI a.C. / Exilio Babilónico, c. 550–539 a.C.)
Génesis 1:1 – 2:4a (Fuente Sacerdotal "P", s. VI – V a.C. / Período Exílico-Persa)
Salmo 115:4-8 y Salmo 135:15-18 (Época Pos-exílica, s. V – IV a.C.)
Comencemos diciendo que, por consenso científico, los dioses y otros seres mágicos y trascendentales no existen y por tanto sencillamente no se puede hablar seriamente sobre sus características reales. Sí podemos hablar de cómo se gestó la idea de la existencia de estos seres en las gentes históricas y cómo quedó reflejado en textos y relatos. Veamos:
El paso del politeísmo cananeo al monoteísmo estricto bíblico no fue un evento instantáneo, sino un proceso paulatino que atravesó:
Fases de politeísmo
Fases de henoteísmo/monolatría (adoración a un solo dios reconociendo la existencia de otros)
Fases de monoteísmo estricto (tras el exilio en Babilonia, siglo VI a. C.).
>La idea de un dios llamado Yahvé al parecer se gestó en unas tribus seminómadas de regiones semidesérticas del noroeste de Arabia y sur de Transjordania, como un dios de la tormenta, el desierto y la guerra y/o del cobre. Estos grupos migraron y se integraron con las poblaciones protoisraelitas de las tierras altas de Canaán, que eran politeístas de religión "cananea" (El, Aserah, y muchos otros dioses). Allí introdujeron el culto a Yahvé.
>Al asentarse en Canaán, se produjo, en el politeísmo cananeo, la fusión de este dios del sur con 'El" (dios principal del panteón cananeo) y la absorción de los atributos climáticos y fértiles de Baal. Este dios original era presentado como una forma física corpórea y masculina, experimentando pasiones humanas que provocan tanto salvación como de la calamidad.
>En Canaan, Yahvé fue ganando preponderancia, siendo adoptado como el dios dinástico de las monarquías de los reinos de Israel y Judá, pasando a un henoteísmo (culto preferente a un dios entre muchos).
> Tras la caída del imperio asirio, bajo el rey Josías , se produjo la reforma deuteronómica (621 a.C)., con la prohibición estricta de dar culto a los otros dioses existentes (monolatría henoteísta). Esto se considera un mecanismo teológico-político de unificación nacional y expansión territorial tras la decadencia de Asiria. La caída del reino del Norte y dispersión de la población (722 a.C) se explicó como castigo a la infidelidad y no como debilidad de Yahve. Este "nuevo" Yahvé abandona la fisicalidad y pasa a ser concebido como una deidad trascendente cuyo hogar exclusivo es el cielo y que tenía que recibir culto centralizado en el Templo de Jerusalén, donde habita sólo su "nombre".
>El exilio y post-exilio a Babilonia (597-538 a.C.), principalmente de las élites del reino Del sur (Judá) y la dinastía Davídica, se considera el catalizador del monteístmo estrico. Durante el cautiverio en Babilonia, privado del Templo y del sacrificio, el judaísmo se reconfigura como una religión del Libro y de la Ley y se se recopilan, editan y sistematizan las tradiciones orales y escritas previas. Es la etapa decisiva en la formación del Pentateuco/Torá y los principales rituales identitarios (sábado, circuncisión, leyes alimentarias....).
Para que Yahvé pudiera controlar los imperios paganos Yahvé, pasa a ser concebido como único dios existente y soberano absoluto de la historia universal. Se le considera una entidad puramente espiritual, que en la tierra tiene manifestaciones luminosas, majestuosas y móviles.