Deidad fundamental del panteón egipcio (c. 2.686-2.181 a. C.) y del mundo grecorromano que encarna el arquetipo de la maternidad divina, la protección y la regeneración.
Al principio nadie, ni siquiera pablo, prestó atención a la figura de la madre de jesús. así de claro.
Lo que hicieron fue centrarse en realidad en José, padre de Jesús. Según las profecías judías escritas sobre el mesías, éste tenía que mantener filiación por vía paterna con el rey david.
Por eso en este sentido la madre no era importante, y por supuesto nada de nacimiento virginal ni divino.
El asunto se complicó con la corriente judeo-heleno-cristiana. influenciada por las leyendas griegas, ya había planteado en la traducción al griego de la biblia, la concepción del mesías como infundida por un dios en una joven VÍRGEN.
Y así entendieron la concepción de Jesús. En realidad, poco importaba ya el el linaje mesiánico paterno de jesús cuando se le declaraba directamente como un dios mundial.
A partir de esta afirmación la teología trabajó en dignificar y purificar a la madre que recibía a dios en su vientre y le fue adscribiendo características como la perpetua virginidad, inmaculada concepción, maternidad divina, libre de pecado en el nacimiento y durante su vida, dormición y ascensión corporal etc....
Hija predilecta del Padre fue elegida antes de la creación para ser la Madre de su Hijo,
María fue una joven judía de Nazaret, preservada de pecado original y pura de todo pecado personal, desposó con José, de la casa de David.
Aceptó voluntariamente el anuncio del Ángel, y fecundada virginalmente de Jesús por el poder del Espíritu Santo,
Se entregó a la persona y obra de su Hijo , acompañándolo hasta su muerte.
al morir ascendió corporalmente al cielo, siendo enaltecida por Dios como Reina del universo, ejerciciendo de Madre espiritual de la humanidad creyente, con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora
Cartas Paulinas c. 50–60 d.C.) : Pablo sólo menciona a la madre de Jesús una vez, y de forma indirecta, sin darle ninguna importancia.
El libro de los Hechos de los Apóstoles la menciona junto a la comunidad de Jerusalén tras la muerte de Jesús.Es una presencia pasiva y de acompañamiento en la comunidad de Jerusalén.
Marcos (c. 70 d.C.): Menciona a la madre y al resto de familia de forma natural, incluso como personas que no comprenden a Jesús y que intentan aprehenderlo pensando que «está fuera de sí».
Mateo (c. 80–90 d.C) . : En Mateo María es un personaje pasivo y secundario en la narrativa. Al usar la traducción de la Septuaginta sí aporta la característica de "vírgen" a María. No obstante, es José el verdadero protagonista del relato de la infancia, quien al «adoptar» y dar nombre a Jesús, le otorga la filiación mesiánica de la Casa de David. Mateo utiliza este pasaje como un cumplimiento profético de la concepción de Jesús.
Lucas (c. 80–90 d.C) : Inicia la dignificación mariana. María aquí ya es la protagonista activa del relato de la infancia, recibe la Anunciación y entona el Magnificat. María es presentada como la sierva humilde que acepta la voluntad divina. Declara la concepció virginal de Jesús. No obstante, algunos especialistas piensana que fue un texto introducido posteriormente.
Septuaginta (c. 150 - 130 a.C.).: Los traductores alejandrinos al griego de la Septuaginta tradujeron, en la profecía de Isaías sobre el mesías, la palabra original hebrea ʿalmāh (עַלְמָה), «mujer joven en edad de concebir» o «doncella», a la palabra griega parthenos (παρθένος), que sí significa estrictamente virgen. En zona helena, era frecuente atribuir a personajes importantes un nacimiento milagroso por intervención directa de una divinidad en la matriz materna.
El Protoevangelio de Santiago (c. 150 d.C.). Es el texto que inventa o sistematiza la narrativa sobre la infancia y pureza de María.
Diálogo con Trifón, c. 150-160 d.C. y Adversus Haereses, c. 180 d.C. María (la "Nueva Eva") obedece al ángel trayendo la vida.
El Papiro Rylands 470 (c. siglo III d.C. ) Testimonia el culto litúrgico de intercesión y la piedad mariana popular, base del futuro dogma de la Inmaculada Concepción. Utiliza ya el término Theotokos "Madre de Dios".
Fuentes manuscritas siríacas y coptas (ss. IV-V d.C) citan la dormición y el ascenso de María al cielo.
Actas del Concilio de Éfeso , 431 d.C. dogma de Maternidad Divina
II Concilio de Constantinopla / Sínodo de Letrán , 553 / 649 d.C. Dogma de Perpetua Virginidad.
Bula Ineffabilis Deus ,1854, del Papa Pío IX: dogma de la Inmaculada Concepción, con antecedentes textuales en Eadmer (Tractatus...) / Duns Scoto
Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, 1950, del Papa Pío XII. 1950: Dogma de La Asunción, con antecedentes textuales en los Apócrifos Transitus Mariae / Gregorio de Tours.
Como sabemos, nuesta premisa inicial es que según el consenso histórico-científico las personas humanas no tienen, ni han tenido ni tendrán súperpoderes divinos o mágicos. En este sentido, sabemos que la madre de Jesús, fue una persona real y normal.
Para empezar no se conoce nada real de ella técnicamente por falta de registros históricos.
En el entorno judío original, toda la legitimidad de Jesús como Mesías dependía de su linaje davídico (totalmente inventado, por cierto, el cual se transmitía estrictamente por vía paterna a través de José. De hecho, no se prestó atención ninguna a la madre de Jesús en los escritos más antiguos como las cartas escritas por Pablo o el evangelio de Marcos.
La idea de la concepción virginal de Jesús en María se desarrolló más tarde (c. 80-90 d.C.) en comunidades de habla griega. Esto siguiendo la tradición judeo-helenística que ya en la Septuaginta habían atribuido a la profecía del nacimiento del Mesías esta idea al traducir "doncella" por "vírgen". Los paralelos culturales del mundo grecorromano, donde la importancia de personajes excepcionales (reyes, filósofos o héroes como Alejandro Magno, Platón o Augusto) solía explicarse mediante nacimientos milagrosos atribuidos a la intervención directa de una divinidad en la matriz materna.
La introducción de la concepción virginal divina entraba en contradicción la idea de justificación del linaje davídico de Jesús por línea paterna. Para solucionarlo recurrieron a la figura jurídica de la adopción y la filiación legal. No obstante, cuando se declaraba ya a Jesús como un dios encarnado con una misió cósmica universal, importaba ya muy poco el papel mesiánico judío estricto.
Existe una innegable continuidad funcional, iconográfica y teológica entre la figura de María y diversas diosas madres de la Antigüedad mediterránea y del Próximo Oriente (como Isis, Cibeles, Artemisa o Deméter).
Es evidente que a partir de esta idea, la teología, al menos la católica, desarrolló todo la estructura intelectual necesaria para que la madre de Jesús fuera perfectamente digna de ser la matriz de un dios y ser perfectamente puro.
Los idea de la muerte y la elevación al cielo de María se generó en el ámbito de la literatura apócrifa oriental (siglo III y siglo IV d.C. )
Nótese que estos dogmas marianos no aparecen plenamente formulados en los textos del Nuevo Testamento. No fueron consenso automático desde el principio en la Gran Iglesia. Más bien se trata de construcciones teológicas que evolucionaron a lo largo de los siglos a partir de la literatura apócrifa, los debates patrísticos, las liturgias regionales y, finalmente, las declaraciones conciliares y papales.
Por otra parte, para no contradecir técnicamente al culto monoteísta, se aclaró que, además de indicar que María ocupa un lugar preponderante por encima de los santos, se aclaró que su culto (hiperdulía) es singular, pero esencialmente diferente del culto de adoración (latría) reservado exclusivamente a la Santísima Trinidad.
Nótese que el cristianismo protestante descarta la veneración (hiperdulía) y las oraciones a María y su papel como mediadora, no reconociendo la Inmaculada Concepción ni la Asunción corpórea.